(También conocido como lavado de capitales, lavado de activos, blanqueo de capitales u operaciones con recursos de procedencia ilícita o legitimación de capitales) es una operación que consiste en hacer que los fondos o activos obtenidos a través de actividades ilícitas aparezcan como el fruto de actividades lícitas y circulen sin problema en el sistema financiero. Para que exista blanqueo de capitales, se precisa la previa comisión de un acto delictivo de tipo grave, y la obtención de unos beneficios ilegales que quieren ser introducidos en los mercados financieros u otros sectores económicos. El blanqueo de capitales es un delito autónomo que no requiere de una condena judicial previa por la comisión de la actividad delictiva por la que se originaron los fondos que se blanquean.
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El terrorismo es el uso sistemático del terror para coaccionar a sociedades o gobiernos, utilizado por una amplia gama de organizaciones, grupos o individuos en la promoción de sus objetivos, tanto por partidos políticos nacionalistas y no nacionalistas, de derecha como de izquierda, así como también por corporaciones, grupos religiosos, racistas, colonialistas, independentistas, revolucionarios, conservadores y gobiernos en el poder.
El terrorismo, como táctica, es una forma de violencia que se distingue del terrorismo de Estado por el hecho de que en este último caso sus autores pertenecen a entidades gubernamentales. Se distingue también de los actos de guerra y de los crímenes de guerra en que se produce en ausencia de guerra. La presencia de actores no estatales en conflictos armados ha creado controversia con respecto a la aplicación de las leyes de guerra.
La palabra «terrorismo» tiene fuertes connotaciones políticas y posee elevada carga emocional y esto dificulta consensuar una definición precisa.
Es común el uso de la palabra por parte de gobiernos para acusar a sus opositores. También es común que las organizaciones e individuos que lo practican rechacen el término por injusto o impreciso. Tanto los unos como los otros suelen mezclar el concepto con la legitimidad o ilegitimidad de los motivos propios o de su antagonista. A nivel académico, se opta por atender exclusivamente a la naturaleza de los incidentes sin especular sobre los motivos ni juzgar a los autores.
La historia del terrorismo es una historia de individuos bien conocidos e históricamente significativos, entidades e incidentes asociados, con razón o sin ella, con el terrorismo. Expertos concuerdan en que el terrorismo es un término disputado, y muy pocos de los etiquetados de terroristas se describen como tal. Es común para los opositores en un conflicto violento describir al otro lado como terroristas o como practicantes de terrorismo.
Dependiendo ampliamente cómo se define el término, las raíces y la práctica del terrorismo se remonta al menos al siglo 1, en esa época una organización llamada Sicarii cometía actos de terrorismo contra colaboradores de los romanos y gente adinerada, aunque algunos disputan si el grupo que asesinó a colaboradores romanos en la provincia de Judea, era en realidad terrorismo. El primer uso del término «terrorismo» ocurrió durante el Reinado del Terror de la Revolución francesa, cuando los Jacobinos, que gobernaban el estado revolucionario, emplearon la violencia, incluyendo las ejecuciones en masa por guillotina, para obligar a tener obediencia al
estado y a intimidar a los enemigos del régimen. El término terrorismo muchas veces se asocia con el estado de violencia e intimidación, esta asociación duró hasta el siglo 19, cuando comenzó a asociarse con grupos no gubernamentales. El Anarquismo, a menudo en connivencia con el nacionalismo, fue la ideología más destacada vinculada con el terrorismo. Cerca del final del siglo XIX, los grupos anarquista cometieron varios asesinatos de gente importante de la época como el asesinato del Zar ruso y el Presidente de Estados Unidos.
En el siglo XX, el terrorismo continuó siendo asociado con una gran variedad de grupos anarquistas, socialistas, fascistas y nacionalistas, muchos de ellos apoyaban en las luchas anticoloniales. Algunos eruditos también eran etiquetados como terroristas y acusados de violencia sistemática, el estado los amenazaba constantemente, tal es el ejemplo de la Unión Soviética estalinista y la Alemania Nazi donde los eruditos eran tachados de terroristas y eran perseguidos.